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11 minutos de lectura

¿Cómo llenar el Value Proposition Canvas? Guía definitiva paso a paso

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¿Cómo llenar el Value Proposition Canvas? Guía definitiva paso a paso

¿Cómo llenar el Value Proposition Canvas? Guía definitiva paso a paso
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¿Cómo llenar el Value Proposition Canvas? Se empieza por el perfil del cliente, a la derecha, con sus trabajos, beneficios esperados y dolores. Luego se completa el mapa de valor con productos, aliviadores de dolor y creadores de beneficios. Al final se prioriza y se verifica que cada elemento de la oferta responda a algo que el cliente valora.

Piense en el comité comercial de un lunes por la mañana. La directora comercial de un banco regional presenta un nuevo paquete para pequeñas empresas, con tarjeta, línea de crédito y banca en línea, y el equipo lleva tres meses empujándolo. Las solicitudes llegan, pero la mitad de las cuentas queda inactiva a los noventa días. El director financiero pregunta cuánto costó el lanzamiento y nadie sabe responder qué problema del cliente resolvía el paquete. Es una escena ilustrativa, pero cualquier ejecutivo que haya dirigido un lanzamiento la reconocerá. La oferta se diseñó desde adentro, y el mercado respondió con silencio.

Contar con una ventaja competitiva da a las empresas un valor exclusivo y les permite sobresalir en un mercado saturado, en especial a las que han entendido que su modelo de negocio debe estar dirigido al cliente. La pregunta que separa a esas empresas de las demás es si de verdad entienden a sus clientes. ¿Saben qué buscan, qué necesitan, qué los frustra y qué les da felicidad? Entender esto va mucho más allá de datos demográficos como la edad, la ubicación o el nivel socioeconómico. Implica conocer sus motivaciones, los problemas reales que intentan resolver y las expectativas que tienen cada vez que interactúan con la marca.

En mercados donde los productos y servicios se parecen cada vez más, la ventaja no está únicamente en lo que se vende, sino en cómo la empresa encaja en la vida de sus clientes. Las respuestas a qué tareas intentan completar, qué riesgos quieren evitar y qué resultados consideran exitosos revelan oportunidades para diferenciarse, mejorar la experiencia del cliente y alinear las decisiones estratégicas con lo que genera valor. Para la alta dirección permiten además priorizar qué proyectos impulsar primero, qué funcionalidades desarrollar, qué procesos automatizar y qué mensajes llevar al mercado. Se deja de adivinar y se comienza a diseñar con intención. Ahí es donde una herramienta estructurada como el Value Proposition Canvas convierte intuiciones dispersas en un mapa claro de quién es el cliente y cómo servirle mejor.

¿Qué es el Value Proposition Canvas y de dónde viene?

El Value Proposition Canvas (VPC) es una herramienta gráfica creada por el equipo de Strategyzer que hace visible y tangible la propuesta de valor de un negocio y, por tanto, más fácil de crear y gestionar. Nació como complemento del Business Model Canvas (BMC), desarrollado por el mismo equipo. El BMC ayuda a diseñar un modelo de negocio sostenible y escalable, y una vez lista esa parte hay que analizar con más detalle qué necesitan los clientes. Eso se logra estudiando a fondo dos de sus bloques, los segmentos de mercado y la propuesta de valor.

Los segmentos de mercado son las personas u organizaciones que son clientes potenciales, y la propuesta de valor son los productos o servicios que se les ofrecen. El objetivo es que la segunda solucione los problemas que experimentan los primeros. Strategyzer insiste en un matiz que muchos equipos olvidan, y es que el encaje entre ambos lados es una afirmación hasta que los clientes lo confirman. El canvas no es un entregable que se archiva, sino una hipótesis que se somete a evidencia.

Relación entre el Business Model Canvas y el Value Proposition Canvas: segmentos de mercado y propuesta de valor

>> ¿Cómo llenar el Value Proposition Canvas? <<

Quien quiera entender primero qué es un modelo de negocio, cuáles son los nueve bloques de la herramienta, para qué sirve el BMC y cómo llenarlo, encontrará el recorrido completo en Construye paso a paso un Business Model Canvas. Y si busca primero el concepto y las partes del lienzo, la introducción al Value Proposition Canvas es el mejor punto de partida.

¿Para qué sirve el canvas y cuándo conviene usarlo?

Alexander Osterwalder, Yves Pigneur, Greg Bernarda y Alan Smith, autores del libro Value Proposition Design (Wiley, 2014), sostienen que la herramienta resulta útil para quien se reconoce en alguna de estas situaciones al intentar crear una propuesta de valor. La tarea de crear valor le parece abrumadora, o siente que podría estar persiguiendo las tareas equivocadas. Le cuesta aprender qué quieren realmente los consumidores y se frustra con reuniones improductivas y equipos poco alineados, que además trabajan sin procesos ni herramientas definidas. Y quizá ha participado en proyectos audaces que terminaron siendo una pérdida de dinero, o ha visto fracasar una buena idea que no merecía ese final.

Lo que el canvas aporta a esas situaciones se resume en tres beneficios que un comité de dirección sí puede medir. El primero es claridad, porque acomoda la información de manera sencilla y permite ver patrones, y con ellos modelos de negocio y propuestas que solucionan de verdad los problemas de los clientes. El segundo es alineación, ya que con procesos y herramientas definidas la organización habla un mismo idioma y las reuniones dejan de ser un debate de opiniones. El tercero es menos tiempo perdido, porque las hipótesis se prueban poco a poco y la propuesta se perfecciona antes de comprometer presupuesto, lo que reduce el riesgo de fallo.

Volvamos al banco. Si la directora comercial hubiera llevado al comité un canvas por segmento, la conversación del lunes habría sido distinta. En lugar de discutir el volumen de solicitudes, el comité habría revisado si el paquete aliviaba el dolor más caro del dueño de una pyme, que probablemente es esperar semanas por un desembolso y no la cuota de una tarjeta. La herramienta no resuelve el negocio, pero obliga a nombrar el problema antes de gastar en la solución.

¿Qué preparar antes de llenar el Value Proposition Canvas?

Un canvas llenado en una tarde con opiniones internas suele confirmar lo que el equipo ya creía, y ese es el riesgo más común del ejercicio. Para que aporte decisiones, el trabajo previo importa más que el taller. Lo primero es un segmento concreto, es decir, definir para qué buyer persona se trabajará, porque un canvas para todos los clientes no sirve para ninguno. Lo segundo es evidencia del cliente, con entrevistas recientes, quejas y comentarios de servicio, motivos de pérdida de ventas, y datos de uso y recompra.

Lo tercero es sentar a la mesa al equipo correcto. Mercadeo y producto, desde luego, pero también ventas, servicio y operaciones, que conocen los dolores reales y serán quienes deban cumplir la promesa. Lo cuarto, y suele ser lo más descuidado, es una pregunta de negocio que el canvas deba contestar, por ejemplo por qué cae la recompra en un segmento, qué paquete lanzar o cómo justificar un nuevo precio. Sin esa pregunta el ejercicio produce un cuadro atractivo y ninguna decisión.

¿Cómo se llena el Value Proposition Canvas paso a paso?

Value Proposition Canvas con los seis bloques para llenar: perfil del cliente y mapa de valor

>> ¿Qué es la propuesta de valor y cómo crear una para su negocio? <<

Primero el lado derecho, el perfil del cliente

El orden importa. Se empieza por el perfil del cliente, y conviene refrescar antes lo escrito en segmentos de mercado en el Business Model Canvas, porque ahora se profundiza en los deseos y frustraciones de esos clientes potenciales. Los consumidores son personas, algunos impulsivos y otros más precavidos, de distintas edades, géneros y estilos de vida, así que los buyer personas deben estar muy claros, y cada segmento merece su propio canvas.

El primer bloque son los jobs to be done, las tareas u objetivos que el cliente persigue en su trabajo o en su vida cotidiana, lo que intenta completar, los problemas que quiere solucionar o las necesidades que desea satisfacer. Pueden ser funcionales, como decorar una habitación, cortar el césped o colgar un retrato. Pueden ser sociales, cuando tienen que ver con la percepción de otras personas, como llevar un bolso de última tendencia para proyectarse como alguien que sigue la moda. Y pueden ser emocionales, cuando lo que el cliente busca es sentir seguridad, paz o felicidad. Para profundizar en esta parte, el kit de Jobs to be Done de ICX ofrece una guía para identificar y redactar los trabajos del cliente.

El segundo bloque son las gains, en resumen, aquello que hace feliz al cliente, lo que quiere lograr y espera recibir. Las ganancias se distinguen por su peso. Las requeridas son obligatorias, y sin ellas la solución no funciona, como quien compra lápices de color y asume que podrá colorear. Las esperadas son beneficios básicos que el cliente da por hechos, aunque sin ellos la solución seguiría aportando valor, como el diseño de un producto. Las deseadas van más allá de lo que espera, no son básicas pero le encantaría tenerlas. Las inesperadas superan lo básico y lo deseado, son características que al cliente no se le habían ocurrido y que lo toman por sorpresa. Es en esta última categoría donde suele nacer la lealtad.

Esta clasificación tiene respaldo en la investigación sobre lo que los consumidores valoran. Eric Almquist, John Senior y Nicolas Bloch identificaron treinta elementos de valor ordenados en una pirámide de cuatro niveles, funcionales en la base y luego emocionales, de cambio de vida y de impacto social, y sostienen que las combinaciones correctas de esos elementos se traducen en mayor lealtad y crecimiento sostenido de ingresos (Harvard Business Review). Para quien llena el canvas, la lección es práctica. Un perfil que solo registra ganancias funcionales, como precio, rapidez o ahorro de tiempo, está dejando fuera las razones emocionales y sociales que con frecuencia explican por qué un cliente se queda o se va, y que la competencia tiene más difícil copiar. En banca, por ejemplo, la tranquilidad de saber que el crédito llegará a tiempo pesa tanto como la tasa. En consumo masivo, la sensación de cuidar a la familia puede justificar un precio superior.

El tercer bloque son los pains, los dolores y frustraciones del cliente al intentar completar sus tareas, junto con los impedimentos que dificultan su trabajo y las consecuencias de hacerlo mal o no completarlo. Siguen la misma lógica que las tareas y también pueden ser funcionales, sociales o emocionales. En palabras del cliente sonarían como que la supuesta solución no funciona, que se ve mal haciendo esto o que se siente mal haciéndolo. Una vez completadas tareas, ganancias y dolores, hay que valorar la importancia de cada uno. Las tareas van de importantes a insignificantes, las ganancias de esenciales a un simple estaría bien tenerlas, y los dolores de extremos a moderados.

Después el lado izquierdo, el mapa de valor

Con el cliente descrito, se pasa al mapa de valor, y de nuevo conviene releer lo escrito en propuesta de valor en el Business Model Canvas, porque ahora se analiza qué ofrece el producto o servicio al perfil recién descrito. El primer bloque son los productos y servicios, la lista de lo que se ofrece para ayudar al cliente a completar sus tareas funcionales, sociales o emocionales. Pueden ser tangibles, como un celular, una mesa o una lámpara, o intangibles, como el asesoramiento y la atención al cliente. Pueden ser digitales, es decir, productos o servicios en línea, o financieros, como fondos de inversión, seguros o financiamiento.

El segundo bloque son los pain relievers, que describen cómo la propuesta alivia los dolores, frustraciones o impedimentos del cliente. Aquí está una de las disciplinas más difíciles del ejercicio, porque no se trata de tener una solución para cada dolor. Una sola propuesta no abarca tanto, y el mérito está en concentrarse en los más importantes. El tercer bloque son los gain creators, que describen cómo los productos y servicios entregan las ganancias requeridas, esperadas o deseadas. Tampoco se espera responder a cada deseo del cliente, sino a los más relevantes. Igual que en el perfil, cada elemento del mapa se evalúa por su importancia, de esencial a un simple estaría bien tenerlo.

Cómo priorizar lo que escribió

Un canvas lleno todavía no es una decisión. La priorización cruza dos preguntas, qué tan importante es cada dolor o ganancia para el cliente y si la oferta actual lo atiende. Cuando se trata de un dolor extremo o una ganancia esencial que la empresa resuelve mejor que la competencia, ahí hay un diferenciador y debe ocupar el centro de la comunicación. Si el dolor es igual de importante y la oferta lo atiende débilmente o no lo atiende, se ha encontrado la prioridad de diseño o de inversión. Las ganancias deseadas o inesperadas que la oferta sí entrega son el material para sorprender y fidelizar. Y los elementos de importancia baja que se cubren con un costo alto merecen una revisión honesta sobre si valen lo que cuestan.

¿Cómo saber si su propuesta de valor encaja con el cliente?

El objetivo final es que la propuesta de valor solucione los problemas que experimentan los clientes potenciales, y eso se logra alcanzando una armonía entre las dos partes del canvas, perfil del cliente y mapa de valor. Se sabe que se alcanzó cuando los clientes se entusiasman con la propuesta porque responde a su necesidad, facilita sus tareas, alivia sus dolores y crea beneficios importantes. Una primera revisión es mecánica. Cada pain reliever y cada gain creator debe responder a un dolor o beneficio esperado por el cliente, y si alguno queda por fuera, probablemente es porque no aporta valor.

La experiencia de consultoría añade tres pruebas antes de dar el canvas por bueno. La primera es la prueba de evidencia, según la cual cada dolor y ganancia prioritaria debe estar respaldado por al menos una fuente del cliente y no solo por la opinión del equipo. La segunda es la prueba del competidor, que consiste en preguntarse, para cada diferenciador, si un competidor podría escribir lo mismo en su canvas, y si la respuesta es sí, entonces no es un diferenciador. La tercera es la prueba económica. Los aliviadores y creadores de beneficios deben poder entregarse con margen, y si un beneficio clave destruye rentabilidad, el problema está en el modelo de negocio y no en el canvas.

Un fabricante de equipos industriales que atiende talleres medianos ilustra bien la tercera prueba. Imagine que descubre que su cliente valora sobre todo la disponibilidad de repuestos en 48 horas, y que su oferta lo promete en el canvas. Si cumplirlo exige inventario que erosiona el margen, la conversación correcta ya no es de mercadeo. Es una decisión sobre precio, contratos de servicio y modelo logístico, y el canvas habrá cumplido su función al exponerla a tiempo.

Qué significa para la alta dirección

Para un comité de dirección, el canvas es menos una herramienta de taller que una disciplina para decidir dónde poner la inversión. En la fase de atraer, el lenguaje de los trabajos y los dolores del cliente es lo que hace que un mensaje se reconozca como propio, y reduce el gasto en campañas que describen la oferta en lugar del problema. En la de convertir, entregar al equipo comercial el canvas de cada segmento como guía de conversación y de manejo de objeciones cambia la calidad de las reuniones de venta, porque el vendedor deja de presentar características y empieza a hablar de tareas que el cliente necesita completar.

Donde más suele pagar el ejercicio es en retener. Verificar en la postventa que los beneficios prometidos realmente se entregan descubre una brecha que casi nunca aparece en los reportes de ventas y que explica abandonos silenciosos, como las cuentas inactivas del banco. Y en términos de eficiencia, eliminar o reducir los elementos de la oferta que no responden a ningún dolor o ganancia importante para ningún segmento libera recursos, complejidad y atención del equipo. La pregunta que un director debería llevar a su próximo comité es cuánto de lo que hoy vende y comunica corresponde a un dolor que el cliente reconoce como suyo.

Cuando la propuesta esté definida, el siguiente paso es llevarla a cada punto de contacto. La conexión entre el canvas y el recorrido del cliente se explica en cómo impacta el Value Proposition Canvas a la experiencia del cliente.

Cómo empezar el lunes por la mañana

Un consultor con experiencia en estos talleres le recomendaría empezar pequeño. Elija el segmento más rentable, o el que más preocupa por su desempeño, y reserve tres horas con un equipo que incluya a alguien de ventas, a alguien de servicio y a quien responda por el producto. Pida con antelación diez conversaciones recientes con clientes de ese segmento, entre entrevistas, quejas y motivos de pérdida. Llene el perfil del cliente primero, sin mirar la oferta, y marque con claridad qué dolores y ganancias están respaldados por una voz del cliente y cuáles son solo opinión interna.

En la segunda sesión complete el mapa de valor, aplique las tres pruebas y salga con una decisión concreta, ya sea un mensaje que cambia, un elemento de la oferta que se retira o una hipótesis que se prueba con un piloto pequeño. Strategyzer recuerda que el encaje se confirma con el comportamiento del cliente, por lo que cualquier decisión debe incluir cómo se medirá si compra, se inscribe o pide más información. Para esa sesión de trabajo, descargue el kit de herramientas de Propuesta de Valor de ICX, con la plantilla del canvas y las preguntas guía para cada bloque.

Cómo le ayuda ICX

ICX Consulting facilita talleres de propuesta de valor con equipos directivos y los convierte en decisiones de oferta, precio y experiencia. Nuestro servicio de desarrollo de la propuesta de valor parte de evidencia del cliente y no de la opinión interna. Cuando la propuesta debe reflejarse en precios, la conectamos con la estrategia de precios para capturar el valor que el cliente reconoce.

Cuando la propuesta toca varios puntos del recorrido, la llevamos a la operación con nuestros servicios de experiencia del cliente, para que la promesa que el canvas define sea la que el cliente vive en ventas, servicio y postventa.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se empieza por el perfil del cliente y no por el mapa de valor?

Porque si se empieza por la oferta, el equipo tiende a describir lo que ya vende y a buscar dolores que lo justifiquen. Empezar por el cliente obliga a entender sus trabajos y dolores sin sesgo, y solo después revisar si la oferta actual los atiende o si hay que cambiarla.

¿Cuántos elementos debe tener cada bloque del canvas?

No hay una cifra fija, pero un canvas útil prioriza. Es normal empezar con muchas notas por bloque y terminar destacando los pocos trabajos, dolores y ganancias que más importan al segmento. Si todo parece igual de importante, falta evidencia del cliente o falta una decisión del equipo.

¿Cómo se valida un Value Proposition Canvas con clientes?

Con entrevistas abiertas para confirmar trabajos y dolores, y con pruebas pequeñas para validar la oferta, como prototipos, páginas de prueba, pilotos con pocos clientes o propuestas comerciales reales. Lo que se mide es el comportamiento del cliente, si compra, se inscribe o pide más información, no solo su opinión.

Llenar el canvas es la parte fácil, y lo valioso es lo que la empresa decide después. Si quiere saber si su propuesta de valor encaja de verdad con su segmento más rentable y convertirla en una oferta que el cliente elige y en precios que reflejan ese valor, solicite un diagnóstico con un consultor de ICX y le acompañamos desde el primer taller hasta la ejecución en el mercado.

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