Optimización del proceso de verificación y pago en Magento
El checkout, o proceso de verificación y pago, es la etapa en la que un cliente finaliza su compra. Comienza cuando termina de agregar productos al...
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La geolocalización en el checkout permite que el cliente señale en un mapa el punto exacto de entrega en lugar de llenar una larga lista de campos de dirección. Las coordenadas existen en todos los países, la geocodificación inversa devuelve calle, ciudad y código postal, y el resultado es un pago más corto, con menos errores de envío y menos abandono de carritos.
Imagine al director de operaciones de un comercio que vende en seis países de la región. Cada lunes recibe el reporte de entregas fallidas y cada lunes la causa principal es la misma, direcciones incompletas, descritas con referencias como "frente a la farmacia, 200 metros al norte" que ningún sistema de transporte sabe interpretar. El equipo de servicio pasa horas llamando a clientes para confirmar dónde vive el comprador, el transportista cobra segundos intentos y el cliente, ya molesto, deja una calificación baja. Mientras tanto, el área de mercadeo celebra el tráfico que llega a la tienda y el de finanzas lamenta que se pierda parte de él en el último paso. Un checkout pensado para direcciones de otro continente cuesta dinero todos los días, y casi nadie lo ve en un solo número.
Durante muchos años, el proceso de checkout en los comercios electrónicos, en particular la dirección de envío, fue relativamente rudimentario. Se diseñó con la estructura de las direcciones estadounidenses o europeas, en las que un código postal y una calle bastan para determinar un método y un costo de envío aproximado. Eso ha resultado en un inconveniente para los países que no estructuran sus divisiones geopolíticas de la misma manera o que simplemente no usan un código postal para ubicar un lugar. Este artículo explica cómo la geolocalización resuelve el problema en una tienda Magento, hoy Adobe Commerce, qué retos conlleva y qué debe decidir la alta dirección.
Porque es el último paso antes de cobrar la venta. Según el instituto de investigación Baymard, que consolida decenas de estudios, la tasa promedio de abandono de carritos es de 70,22 por ciento, y entre quienes abandonan por razones distintas a "solo estaba mirando", el 17 por ciento señala un proceso de pago demasiado largo o complicado. Esa cifra no es la mayor de la lista, pues los costos adicionales encabezan las causas, pero es una de las que la empresa puede corregir con su propio diseño. Cada campo que se elimina, cada dato que se completa solo, reduce fricción donde ocurre la decisión de compra.
Mejorar la experiencia de pago es, por tanto, un factor clave para reducir el abandono y subir las conversiones. La integración de tecnología de geolocalización en el checkout detecta o permite elegir la ubicación del usuario y completa los campos de dirección, con mayor precisión y comodidad. Para las empresas que usan Magento, esto se traduce en pagos más rápidos, menos solicitudes de soporte y mayor satisfacción del cliente. Si desea profundizar en el resto del proceso de pago, puede consultar el artículo sobre la optimización del proceso de verificación y pago en Magento.
Algunos países utilizan provincias, cantones, distritos, territorios o poblados, entre muchas otras divisiones, pero todos esos conceptos se vuelven casi obsoletos frente a la geolocalización. La estructura de direcciones cambia de un país a otro, lo cual puede exigir un gran esfuerzo de personalización y programación del checkout según el país de venta, y más aún si la tienda entrega en varios países a la vez.
Afortunadamente, existe algo que todos los lugares del mundo poseen: las coordenadas geográficas. Con ellas es posible identificar la posición exacta de entrega y, mediante servicios como Google Maps u OpenStreetMap, obtener información de ese punto, como el nombre de la calle, la ciudad, el estado y el país. De esta forma se puede construir un checkout casi universal, que admita la dirección del cliente sin importar en qué parte del mundo se encuentre.
No obstante, la geolocalización plantea tres retos principales. El primero es de usabilidad, el segundo de integración con los proveedores de envío y el tercero de costos de los servicios.
Los clientes deben poder usar el geolocalizador con facilidad, por lo que lo más importante es ofrecerles un mapa con un puntero que puedan mover para señalar su ubicación exacta de entrega. Por detrás, el mapa convierte la posición del puntero en coordenadas, que se usarán para el envío. Es fundamental que el usuario no tenga que escribir coordenadas, pues sería una mala experiencia. Una herramienta casi indispensable es la barra de búsqueda, que permite escribir una ubicación, por ejemplo "Miami", y convertirla mediante geocodificación en un par de coordenadas de latitud y longitud. La Torre Eiffel, por ejemplo, se geocodifica a 48.8583701, 2.2922926. Luego el mapa y su puntero se trasladan automáticamente a ese lugar.

El mapa también debe ser fácil de usar y tener dimensiones apropiadas para distintos dispositivos, como computadoras de escritorio, portátiles, tabletas y teléfonos. Dado que buena parte de las compras se realiza desde el celular, conviene probar la experiencia primero en pantallas pequeñas y con conexiones lentas, que es donde un mapa pesado puede convertirse en un obstáculo en vez de una ayuda. Un botón de "usar mi ubicación actual", que aproveche el GPS del dispositivo del cliente para colocar el puntero de forma aproximada, reduce aún más el esfuerzo, siempre que el cliente pueda corregir el punto antes de confirmar.
Al usar geolocalización, el código postal y otros campos se vuelven prácticamente innecesarios en el checkout, porque las coordenadas indican el punto de entrega. Por eso se recomienda ocultar o quitar los campos superfluos, que complican y retrasan el proceso.
El problema es que muchos métodos de envío que funcionan mediante integración, como DHL, FedEx, UPS y USPS, usan típicamente el código postal para calcular el costo. La pregunta es cómo simplificar el checkout sin perder esas integraciones. La respuesta es la geocodificación inversa, que toma un par de coordenadas y devuelve información geográfica como calle, ciudad y código postal. Según la documentación de Google sobre geocodificación inversa, el servicio convierte una latitud y una longitud en una dirección legible, y cada resultado incluye componentes de dirección entre los que figura el código postal. Como la geocodificación inversa es una estimación, puede no devolver resultados si no hay un lugar direccionable cercano, de modo que el diseño debe prever un camino alterno, como permitir que el cliente complete a mano algún dato.

Los mismos servicios que ofrecen geocodificación suelen ofrecer también la inversa. Así, el checkout puede mostrar solo el mapa y derivar de él la información que requieren las integraciones, sin pedirle al cliente que ingrese datos innecesarios.
Los servicios de mapas, geocodificación y geocodificación inversa funcionan mediante llamadas a servicios web, que suelen tener costos o restricciones según el consumo. Es importante medir el impacto de su uso frente a los beneficios que traen.
Para empezar sin costo existen alternativas de código abierto. Leaflet es una librería de JavaScript que dibuja mapas con datos de OpenStreetMap, y LocationIQ ofrece servicios de geocodificación con un cupo gratuito mensual. Conviene saber, sin embargo, que el servicio público de geocodificación de OpenStreetMap, llamado Nominatim, tiene límites estrictos. Según su política de uso, el máximo absoluto es de una solicitud por segundo, los resultados deben guardarse en caché, el autocompletado está prohibido y el servicio no se presenta como una infraestructura de producción, por lo que las aplicaciones comerciales deben contemplar que el acceso pueda cambiar o retirarse. Para operaciones reales, la política recomienda usar un proveedor comercial o una instancia propia.
La alternativa más conocida, y posiblemente la más completa, es Google Maps, que reúne todas las funciones descritas. Su esquema de precios cambió: desde el 1 de marzo de 2025, según el aviso de cambios de facturación de Google, el crédito mensual de 200 dólares fue reemplazado por un umbral de uso gratuito para cada servicio, y en el caso de la geocodificación son 10.000 solicitudes gratuitas al mes. Superado ese volumen se cobra por uso, y el servicio requiere una cuenta de facturación con medio de pago. Para un comercio con muchos pedidos, esa factura mensual debe formar parte del análisis de costos.
Aquí conviene una regla de gestión sencilla. Cada pedido que llega con una dirección precisa evita llamadas de confirmación, reenvíos y devoluciones, cuyo costo suele superar con holgura el de unas pocas consultas a un servicio de mapas. La comparación correcta no es el costo del servicio frente a cero, sino el costo del servicio frente al costo de las entregas fallidas que evita. Pida a su equipo de logística el costo promedio de un segundo intento de entrega y compárelo con el costo por mil consultas de geocodificación. Casi siempre, la cuenta favorece a la geolocalización.
Para más ideas de aplicación sectorial de la plataforma, puede leer los beneficios de adoptar Magento en la industria de seguros y la guía para crear tarjetas de regalo en Magento.
El checkout de Magento no incluye geolocalización por defecto, por lo que hay que instalarla mediante una extensión. ICX cuenta con una extensión de geolocalización para Magento 2 que permite elegir entre distintos tipos de mapa, como Google o Leaflet, ajustar el tamaño y la configuración de la experiencia de usuario, e incluye geocodificación para convertir direcciones escritas en coordenadas, geocodificación inversa para integrar el checkout con los proveedores de envío y un botón de "seleccionar mi ubicación" que usa el GPS del dispositivo del cliente para marcar el puntero en el mapa. Si le interesa conocerla, converse con un consultor de ICX.

Como con cualquier extensión que toca el checkout, conviene exigir al proveedor información sobre su mantenimiento, sus pruebas con cada versión de la plataforma y el manejo de los datos de ubicación del cliente, que son personales y deben tratarse conforme a la normativa de protección de datos de cada país donde se vende.
Un ejemplo ayuda a dimensionar el cambio. Una tienda de electrodomésticos que entrega en zonas urbanas y rurales de un mismo país descubre que sus clientes del campo escriben direcciones de tres o cuatro líneas con referencias locales, mientras que los de la ciudad usan nombres de calle y numeración. Con un formulario único, el equipo de logística debe interpretar cada caso a mano. Con un mapa y coordenadas, el conductor recibe un punto en su aplicación de navegación y el cliente confirma visualmente que es el correcto. La diferencia no está en la tecnología, sino en que el sistema deja de exigirle al cliente que hable el idioma de las direcciones de otro país y empieza a aceptar el suyo.
Existe además un beneficio menos evidente, que es la calidad de los datos. Cuando las direcciones se capturan como texto libre, la base de clientes acumula variaciones, abreviaturas y errores que dificultan el análisis de zonas de venta, la planeación de rutas o la apertura de nuevos puntos de distribución. Las coordenadas, en cambio, permiten agrupar pedidos por zona, calcular densidad de clientes y decidir con evidencia dónde conviene ubicar un centro de distribución o negociar tarifas con un transportista. Un dato que nació para completar un formulario puede terminar siendo un insumo estratégico para la cadena de suministro.
La geolocalización en el checkout es una decisión de experiencia y de operación a la vez. En conversión, un pago más corto reduce una de las causas de abandono que la empresa controla. En eficiencia, direcciones precisas disminuyen entregas fallidas, llamadas de confirmación y reenvíos. En retención, un cliente que recibe su pedido a la primera tiene razones para volver, y cada vez más proveedores de entrega exigen coordenadas para operar, de modo que el cambio parece inevitable.
La decisión de fondo es de prioridades. Si el negocio vende en varios países o en zonas donde las direcciones son ambiguas, la geolocalización deja de ser un lujo y se convierte en una condición para escalar con calidad de servicio. Si vende en un solo mercado con buena estructura de direcciones, el beneficio será más moderado y conviene medirlo antes de invertir. En ambos casos, la dirección debe pedir un caso de negocio con tasa de entregas fallidas, costo por incidente y abandono en el paso de dirección, para decidir con cifras propias.
Comience por medir. Pida a su equipo el porcentaje de pedidos con problemas de dirección durante el último trimestre, el costo promedio de un segundo intento de entrega y la proporción de clientes que abandonan en el paso de datos de envío. Con esos tres números tendrá una línea base y podrá estimar el ahorro posible.
Luego pruebe en pequeño. Elija un país o una zona con problemas frecuentes y habilite el mapa solo allí durante un mes, con el servicio de geocodificación que mejor se ajuste a su volumen. Compare entregas fallidas y abandono con la zona de control. Si el resultado es favorable, extienda la solución de forma gradual y revise cada trimestre el costo de las consultas frente al ahorro logrado, para ajustar el proveedor si el volumen crece.
ICX Consulting acompaña a las empresas en la mejora de su experiencia de compra y en la operación de su comercio electrónico. Nuestra consultoría de comercio electrónico B2C evalúa el recorrido de compra, prioriza las mejoras de mayor impacto y acompaña su implementación, incluida la extensión de geolocalización para Magento. Si necesita ordenar su hoja de ruta, el kit de Transformación Digital ofrece una base para evaluar el punto de partida y priorizar las inversiones.
No por defecto. Se incorpora mediante una extensión que agrega el mapa, la geocodificación y la geocodificación inversa, y que debe integrarse con los métodos de envío de la tienda.
Sí, siempre que los métodos de envío reciban ese dato por otra vía. La geocodificación inversa obtiene el código postal a partir de las coordenadas, de modo que el cliente no necesita escribirlo, aunque conviene prever un campo alterno cuando el servicio no devuelva resultado.
Google ofrece 10.000 solicitudes gratuitas de geocodificación al mes desde marzo de 2025 y cobra por uso por encima de ese umbral. Para volúmenes altos conviene estimar el costo mensual y compararlo con el ahorro en entregas fallidas.
El servicio público Nominatim limita el uso a una solicitud por segundo, exige caché y no está pensado como infraestructura de producción. Para una tienda con tráfico real conviene un proveedor comercial o una instancia propia.
Un checkout moderno es parte de la promesa de servicio de la tienda. Si desea saber cuánto podría ahorrar su operación con direcciones más precisas y un pago más corto, solicite un diagnóstico con un consultor de ICX y tome la delantera en su negocio.
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