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10 minutos de lectura

4 razones por las que no se cumplen las metas de ventas

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4 razones por las que no se cumplen las metas de ventas

4 razones por las que no se cumplen las metas de ventas
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Las metas de ventas no se alcanzan, en la mayoría de los casos, por cuatro razones que dependen de la dirección y no del esfuerzo de los vendedores. Son objetivos sin fundamento, ausencia de una estrategia comercial, falta de un plan de acción con responsables y fechas, y carencia de herramientas de control que muestren el avance en tiempo real.

Es el último día del trimestre y el comité ejecutivo de una distribuidora de bienes de consumo revisa el cierre. La cifra quedó doce puntos por debajo de la meta, por tercera vez en el año. El director comercial señala que el equipo trabajó los fines de semana. El gerente general responde que los vendedores no están empujando lo suficiente. El director financiero, en silencio, calcula que el presupuesto de contratación del próximo semestre dependía de este resultado. Es una escena ilustrativa, pero cualquiera que haya presentado un incumplimiento ante una Junta Directiva la reconocerá.

Pasa muchas veces en las empresas que los resultados de las ventas no son los esperados. Eso genera frustración y preocupación, no solo por lo que hay que informar a la dirección, sino porque la estabilidad económica de muchas personas puede verse afectada. Cuando los resultados no mejoran, la empresa termina cuestionando si debe prescindir de personal. Se gasta mucho tiempo buscando dónde está el problema, si en los vendedores o en la gerencia.

Para la alta dirección la pregunta correcta es otra. Una meta incumplida es un síntoma de cómo se diseñó el sistema comercial, y cada trimestre perdido tiene un costo concreto en ingresos, en margen, en rotación del equipo y en la credibilidad del plan ante el directorio. Corregir las causas de fondo suele ser más barato y más rápido que cambiar vendedores.

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¿Por qué no se alcanzan las metas de ventas aunque el equipo trabaje duro?

Existen varias razones por las cuales no se llega a las metas de ventas, y casi ninguna tiene que ver con la falta de esfuerzo. La mayoría de los equipos comerciales trabajan intensamente, pero buena parte de ese trabajo no se convierte en ventas. En la encuesta State of Sales de Salesforce, con 5.500 profesionales de ventas de Norteamérica, Latinoamérica, Asia-Pacífico y Europa, los vendedores reportaron que dedican el 70% de su tiempo a tareas que no son vender. Cuando la mayor parte de la semana se va en informes, búsqueda de información y coordinación interna, la meta se vuelve difícil por diseño.

A eso se suma una brecha de percepción entre la dirección y el equipo. Gartner encuestó a 908 vendedores B2B y encontró que el 67% considera que su liderazgo es demasiado optimista y está desconectado de la realidad del vendedor, y que el 89% se siente agotado. Una meta que el equipo percibe como irreal no motiva. Desgasta y aumenta la rotación, que a su vez retrasa todavía más el cumplimiento.

Las cuatro razones que siguen explican la mayor parte de los incumplimientos, y funcionan como una cadena. Si el objetivo está mal planteado, la estrategia no tiene de dónde partir. Sin estrategia, el plan de acción es una lista de actividades. Y sin control, nadie se entera de que el plan falló hasta que cierra el trimestre. Por eso conviene corregirlas en orden y no atacar solo la última, que es la más visible.

Los objetivos gerenciales no están bien elaborados ni fundamentados

Generalmente, las gerencias cometen el error de fijar metas sin razón o justificación, porque se basan en textos aspiracionales y redacciones cualitativas, y dejan de lado la cuantificación. Muchos vendedores ni siquiera saben cuál es la meta general de la empresa, mucho menos sus cuotas. La elaboración de objetivos no puede ser algo antojadizo. Debe tener sustento en datos históricos, métricas y montos realistas, alcanzables y claros, de manera que permita a los vendedores definir una estrategia a partir del objetivo.

En la práctica, una meta bien fundamentada se construye de abajo hacia arriba y se contrasta con la expectativa de arriba hacia abajo. La dirección define cuánto necesita crecer la empresa, y el área comercial demuestra con datos cuánto puede producir su capacidad actual. La diferencia entre ambas cifras es la conversación más importante del año, porque obliga a decidir qué se agrega para cerrarla. Puede ser más vendedores, mejor conversión, precios distintos, nuevos segmentos o una mezcla de productos de mayor margen.

Una meta con sustento se apoya en cinco insumos. El primero es la base histórica, es decir, las ventas por cliente, producto, canal y vendedor de al menos los últimos dos o tres periodos comparables. El segundo es la capacidad del embudo, con el número de oportunidades, la tasa de conversión por etapa, el ticket promedio y la duración del ciclo de venta. El tercero es la cartera actual, que distingue cuánto de la meta viene de clientes existentes por renovación, recompra o ampliación, y cuánto debe venir de clientes nuevos. El cuarto son los supuestos explícitos sobre precios, lanzamientos, contrataciones y condiciones de mercado que la meta da por hechos. El quinto es la distribución, o sea, cómo se reparte la meta en cuotas individuales y en el tiempo, considerando estacionalidad y territorios.

La frecuencia de la cuota también cuenta. Un estudio de Doug J. Chung y Das Narayandas, de Harvard Business School, encontró que las cuotas diarias elevaron la productividad de los vendedores de menor desempeño, pero desplazaron el esfuerzo hacia artículos de menor valor y redujeron la venta de productos de alto margen. La conclusión de los autores es que la frecuencia de la cuota debe responder al objetivo del negocio, con periodos cortos para impulsar volumen y periodos más largos para ventas complejas y rentables. En la distribuidora de nuestra escena, una cuota mensual uniforme para todos los vendedores ignoraba que la mitad del año se vendía en dos meses de temporada alta.

>> Cómo el Value Stream Map impulsa la experiencia del cliente <<

Falta una estrategia comercial

Una estrategia comercial se deriva de la elaboración detallada de un objetivo SMART. Todas las ventas requieren de una estrategia que guíe el camino de los vendedores para que puedan ejecutar su trabajo y alcanzar las metas que la gerencia espera. La estrategia incluye el posicionamiento de la marca, porque se puede tener un excelente producto o servicio y no estar bien posicionado. El posicionamiento permite a los vendedores ubicar el mercado, la industria, el buyer persona y el proceso de venta según corresponda a un producto o servicio. Con eso se crean acciones concretas, con sus respectivas métricas para poder evaluar a los vendedores. Las estrategias deben entenderse desde las perspectivas del marketing y de las ventas, ya que el plan de acción debe tener tareas para estas dos áreas.

Una estrategia comercial es, en esencia, un conjunto de decisiones sobre dónde competir y cómo ganar. Si el equipo no puede responder en una frase a quién le vende, qué le vende, por qué canal, a qué precio y con qué cobertura, la estrategia todavía no existe. A quién vender supone definir segmentos y cuentas prioritarias con criterios claros de cliente ideal. Qué vender exige una oferta y una propuesta de valor para cada segmento, incluyendo qué productos se empujan por margen. El canal puede ser venta directa, distribuidores, comercio electrónico o una combinación, con reglas para evitar conflictos. El precio requiere una política de descuentos y una regla sobre quién aprueba excepciones, y la cobertura determina cuántos vendedores, con qué perfil y con qué asignación de territorios o cuentas.

Cuando estas decisiones no están tomadas, cada vendedor las toma por su cuenta. El resultado son descuentos dispersos, esfuerzo repartido entre clientes de bajo potencial y un embudo lleno de oportunidades que nunca cierran. Imagine un banco que lanza una línea de crédito para pymes sin definir el segmento prioritario. Los ejecutivos de cuenta ofrecerán el producto a los clientes que ya conocen, que suelen ser los que menos lo necesitan, y la meta de colocación quedará lejos mientras el equipo se ve ocupado todo el trimestre. Si quiere profundizar en ese último punto, vale la pena revisar cómo limpiar el pipeline para eliminar oportunidades irreales.

Falta un plan de acción con responsables y fechas

El plan de acción comercial es el conjunto de actividades y tareas que soportan la estrategia comercial. Si un vendedor tiene la estrategia, pero no sabe dónde ni cuándo implementarla, no servirá de nada. En el plan de acción se determinan los responsables de cada tarea, el tiempo asociado a la ejecución, la métrica con la que se evaluarán los resultados, las capacitaciones necesarias para los vendedores, cada cuánto se revisarán los resultados y cualquier otro detalle que permita trazar actividades concretas en la línea de tiempo.

Un buen plan de acción traduce la meta anual en actividades semanales. Si la empresa sabe cuántas oportunidades necesita para cerrar una venta y cuántas reuniones necesita para generar una oportunidad, puede calcular cuánta actividad debe ocurrir cada semana para llegar a la cifra. Ese cálculo convierte una meta abstracta en una conversación diaria entre el gerente y cada vendedor. Las señales de que el plan falta son fáciles de reconocer. Hay tareas que son de todos y que nadie ejecuta, actividades que se postergan hasta el cierre del trimestre, un gerente que se entera del avance solo por el resultado final, vendedores que no saben presentar la oferta nueva y reuniones de ventas que repasan cifras sin tomar decisiones.

El último punto merece atención especial. Cuando marketing y ventas planifican por separado, los contactos que genera uno no coinciden con los que necesita el otro, y las campañas producen contactos que ventas no atiende. Un acuerdo de nivel de servicio entre ambas áreas, con definiciones compartidas de qué es un contacto calificado y en cuánto tiempo debe atenderse, suele recuperar oportunidades que hoy se pierden.

>> ¿Qué es un proceso de negocio? <<
>> ¿Qué es customer experience y para qué sirve? <<

Falta de herramientas de control

Además de la constancia y la revisión semanal o mensual del plan de acción, existe una carencia en muchas empresas que les impide medir los resultados de manera automática y en tiempo real. Existen softwares especializados para apoyar y automatizar la estrategia comercial. En ellos se puede almacenar la información de las empresas y los clientes, programar segmentaciones de contactos para estrategias de posicionamiento y email marketing, programar los pasos del proceso de venta y los tiempos de ejecución, asignar tareas al equipo de ventas, asignar las cuentas, habilitar tickets de servicio, configurar gráficas para llevar el control en tiempo real de cada etapa de la cuenta y revisar las métricas de cada vendedor.

La herramienta, sin embargo, solo muestra lo que el proceso le permite medir. Un CRM con etapas mal definidas produce reportes que nadie cree, y la gerencia termina volviendo a las hojas de cálculo. Antes de configurar tableros conviene acordar qué indicadores revisará el comité y con qué frecuencia. Los que suelen anticipar el incumplimiento con semanas de ventaja son la cobertura del pipeline, que compara el valor de las oportunidades abiertas con la meta pendiente del periodo, y la conversión por etapa, que muestra dónde se detienen las oportunidades y en qué vendedores o segmentos. A ellos se suman la velocidad, que mide cuántos días tarda una oportunidad en avanzar, la precisión del pronóstico, que compara lo comprometido con lo cerrado, y el descuento promedio, que revela cuánto margen se entrega para cerrar.

Para pasar de los tableros a la gestión del equipo, la metodología ICX Sales Performance Scorecard organiza estos indicadores por vendedor y por etapa, y el artículo sobre el poder del forecasting explica cómo convertir el pipeline en un pronóstico confiable.

Cómo diagnosticar por qué no se alcanzan las metas de ventas

Las cuatro razones rara vez aparecen solas. Un diagnóstico ordenado ayuda a distinguir cuál es la causa principal en su empresa y evita la reacción más común, que es presionar más al equipo sin cambiar nada del sistema. Cuando la meta se fijó con un porcentaje de crecimiento sobre el año anterior, el problema es un objetivo sin fundamento y la primera acción es reconstruirla con la capacidad del embudo y la cartera. Si cada vendedor persigue clientes distintos con argumentos distintos, falta la estrategia, y conviene definir segmentos prioritarios y propuesta de valor.

Cuando el equipo conoce la meta pero no sabe qué hacer esta semana, falta el plan de acción y hay que traducir la meta en actividad semanal por vendedor. Si el incumplimiento se descubre recién al cierre del trimestre, falta control, y lo que corresponde es definir indicadores adelantados y revisarlos cada semana. Y cuando se cumple en volumen pero no en margen, la causa suele estar en una estrategia de precios y descuentos difusa, que pide revisar políticas de descuento y mezcla de productos.

Qué significa para la alta dirección

Las metas de ventas son una decisión de dirección antes que un problema del equipo comercial. En la fase de atraer, eso significa alinear las campañas de marketing con los segmentos que la estrategia prioriza, para que el embudo se llene con clientes que el equipo puede cerrar y no con contactos que ocupan tiempo. En la de convertir, significa medir la conversión por etapa y por vendedor, e intervenir donde se detienen las oportunidades, en lugar de exigir más actividad indiscriminada.

En retención, separar en la meta lo que debe venir de clientes actuales cambia el tono de la planificación, porque renovar y ampliar suele costar menos que adquirir y protege el margen. La eficiencia completa el cuadro. Devolverle tiempo de venta al equipo, automatizando registros, reportes y tareas administrativas, y revisar si la estructura de cobertura corresponde a la meta, puede liberar más capacidad que una contratación. Una regla práctica para el comité ejecutivo es aprobar la meta junto con el plan que la hace posible. Si la meta crece y la capacidad, la conversión o el precio no cambian, la diferencia es una esperanza y no un plan.

Cómo preparar la próxima reunión de ventas

Ahora que ha podido identificar las razones por las que no está alcanzando las metas de ventas, es hora de programar una reunión con su equipo de mercadeo y ventas para revisar los objetivos, la estrategia, el plan de acción y las herramientas de automatización para controlar estos procesos de negocio. Un consultor con experiencia le sugeriría convertir la agenda en preguntas incómodas pero útiles. Pregunte si cada vendedor conoce la meta de la empresa, su cuota y cómo se calculó, y si la meta se sostiene con la cobertura actual del pipeline y la conversión histórica. Pida que se distinga qué parte viene de clientes actuales y cuál de clientes nuevos, y que los segmentos prioritarios y la propuesta de valor de cada uno estén definidos por escrito.

Verifique después que exista un plan semanal de actividades con responsables y fechas, que marketing y ventas compartan la definición de contacto calificado y que el equipo haya elegido tres indicadores adelantados para revisar cada semana. Cierre con una última pregunta que suele sorprender, cuánto tiempo pierde el equipo en tareas que podrían automatizarse. Si la respuesta apunta a la tecnología, el kit de selección de tecnología CRM y CX de ICX le ayuda a definir requisitos antes de elegir una plataforma, y el kit ICX Process Transformation Framework le ayuda a rediseñar el proceso comercial que esa plataforma va a soportar.

Cómo le ayuda ICX

ICX Consulting ayuda a los equipos directivos a construir un sistema comercial que hace alcanzables las metas de ventas. Nuestra consultoría comercial y de ventas revisa cómo se fijan los objetivos, define la estrategia de ventas por segmento y diseña el modelo de gestión del rendimiento de las ventas con la metodología Sales Performance Scorecard. Cuando la empresa necesita tecnología, implementamos el CRM sobre un proceso ya definido, para que los tableros reflejen la realidad. ¿Quiere saber por qué su equipo no está llegando a la meta? Solicite un diagnóstico con un consultor de ICX.

Preguntas frecuentes

¿Qué porcentaje de crecimiento es razonable para una meta de ventas?

No existe un porcentaje universal. Una meta razonable resulta de comparar la ambición de la dirección con la capacidad demostrable del área comercial, que incluye cartera actual, cobertura del pipeline, conversión y número de vendedores. Si la meta supera esa capacidad, debe venir acompañada de cambios concretos, como contrataciones, nuevos segmentos o ajustes de precio que expliquen la diferencia.

¿Cuándo conviene revisar una meta de ventas a mitad de año?

Conviene revisarla cuando cambia un supuesto que la sostenía, por ejemplo la pérdida de un cliente grande, un retraso en un lanzamiento o un cambio fuerte de mercado. Revisarla solo porque el equipo va atrasado erosiona la disciplina. Lo sano es documentar los supuestos al inicio del año para saber con claridad cuándo uno de ellos dejó de cumplirse.

¿Cómo se relaciona la compensación con el cumplimiento de metas?

El plan de compensación orienta la conducta del equipo. Si paga igual por cualquier venta, los vendedores priorizarán lo más fácil de cerrar aunque tenga poco margen. Vincular parte de la variable a margen, a productos estratégicos o a retención de clientes alinea el esfuerzo diario con lo que la empresa necesita, y evita cumplir el volumen sacrificando rentabilidad.

¿Un CRM resuelve por sí solo el problema de las metas?

No. Un CRM hace visible el proceso comercial y ahorra tiempo administrativo, pero no corrige una meta mal fundamentada ni una estrategia ausente. Su valor aparece cuando las etapas, los criterios de avance y los indicadores ya están acordados. Implementarlo antes de definir el proceso suele producir datos incompletos y reportes en los que la gerencia no confía.

Cumplir las metas de ventas de forma sostenida es el resultado de un sistema bien diseñado, con objetivos fundamentados, una estrategia clara, un plan que se ejecuta cada semana y un control que avisa a tiempo. Si su equipo trabaja duro y aun así la cifra no llega, converse con un consultor de ICX y encuentre el eslabón que está fallando antes del próximo cierre.

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