Cómo configurar la lista de deseos en Magento
Configurar la lista de deseos en Magento, hoy parte del portafolio de Adobe Commerce, consiste en activar el módulo desde el panel de administración,...
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Eficiencia Operativa
9 minutos de lectura
Mauricio Lang | 29/05/2025
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Mauricio Lang | 29/05/2025
Los Shopping Tools, o herramientas de compra, son las funciones que una tienda en línea habilita para acompañar al cliente antes de pagar, como listas de deseos, reseñas, calificaciones, comparadores y recordatorios de carrito. Mejoran la experiencia de compra y, al mismo tiempo, entregan datos sobre preferencias que permiten diseñar campañas e incentivos más precisos.
Una tienda puede tener miles de SKUs, pagos bien integrados y un back-end sólido, y aun así vender menos de lo que debería. La diferencia suele estar en la parte que el cliente sí ve. Para la alta dirección, estas herramientas no son detalles de diseño. Determinan cuántos visitantes se convierten en compradores, cuántos regresan y cuánto aprende la compañía sobre ellos.
>> 6 Integraciones Clave en su eCommerce <<

Imagine a la directora de comercio electrónico de una cadena de artículos para el hogar. Su equipo de tecnología acaba de terminar una integración impecable entre la tienda, el ERP y la pasarela de pagos. Los inventarios se sincronizan en minutos y los pedidos fluyen sin intervención manual. Sin embargo, en el comité mensual, el director general le pregunta por qué el tráfico creció tanto mientras la conversión apenas se movió. Ella tiene métricas de infraestructura excelentes y una respuesta incómoda: nadie ha revisado qué ocurre entre el momento en que un visitante entra y el momento en que decide comprar o irse.
Ese es el punto ciego que señala esta infografía. Las empresas suelen concentrar su inversión en el back-end, con integraciones, pagos y datos, porque son proyectos con alcance claro y responsables definidos. La parte del front-end, que es con la que interactúa el cliente, se trata como una cuestión de apariencia. Un back-end robusto puede producir malos resultados de venta si nunca nos preguntamos qué necesita el cliente para sentirse seguro de comprar. Las integraciones clave de un eCommerce son condición necesaria, pero no suficiente.
Hay una razón cuantitativa para tomarse en serio lo que ocurre antes del pago. El Baymard Institute, que recopila estudios de abandono de carrito, documenta un promedio de 70,22 % de carritos abandonados, y una proporción importante de esos visitantes, el 42 % en su muestra de compradores estadounidenses, declara que simplemente estaba explorando y no estaba lista para comprar. Esa población no es una pérdida: es una oportunidad que las herramientas de compra pueden retener.
Un Shopping Tool es cualquier funcionalidad habilitada dentro de la tienda que reduce la fricción de decisión, ayuda al cliente a comparar, le permite guardar lo que le interesa o le da confianza social para comprar. Pueden ser pequeños cambios o mejoras que terminan significando un gran aumento en la experiencia que el usuario percibe y disfruta. Una lista de deseos, una opción para ordenar por calificación o un aviso de que quedan pocas unidades parecen detalles menores, pero reorganizan el recorrido de compra.
Su utilidad es doble, y esa es la idea central de esta infografía. Primero, generan experiencia: el cliente encuentra más rápido lo que busca, compara con menos esfuerzo y vuelve porque recuerda que la tienda guardó sus intereses. Segundo, generan datos: cada producto agregado a una lista de deseos, cada artículo que se deja en el carrito, cada reseña escrita y cada calificación otorgada es una señal explícita de intención. Un cliente que guarda un producto para después le está diciendo a la empresa qué le interesa y, con la analítica adecuada, cuándo es probable que compre.
En una plataforma como Adobe Commerce, por ejemplo, las listas de deseos permiten que el comprador guarde productos desde la ficha, el catálogo o el carrito, comparta su lista por correo electrónico y agregue todos los artículos al carrito de una vez. La documentación oficial señala que la edición comercial admite varias listas por cuenta. Es un caso claro de funcionalidad pequeña con un efecto comercial directo, porque convierte una visita exploratoria en una intención registrada.
La conversión no mejora porque la tienda tenga más funciones, sino porque cada función resuelve una duda concreta del comprador. La pregunta de fondo en cada visita es la misma: ¿me conviene comprar esto aquí y ahora? Las reseñas y calificaciones responden a la duda sobre la calidad, porque trasladan la experiencia de otros compradores a la ficha del producto. Los comparadores responden a la duda entre alternativas. Las listas de deseos responden a quien aún no está listo, y los recordatorios de carrito recuperan a quien se distrajo.
Considere una tienda en línea de electrodomésticos. Un cliente evalúa dos refrigeradores con precios cercanos. Sin herramientas de compra, abre varias pestañas, anota características en un papel y finalmente pospone la decisión. Con una comparación lado a lado, reseñas verificadas y una lista donde guardar ambos modelos, termina el proceso en la misma sesión o regresa a la lista cuando llega su fecha de pago. La tienda gana una venta que de otra forma habría sido de un competidor, y gana además una señal clara: sabe qué modelos consideró, qué rango de precio manejaba y qué reseñas leyó.
El efecto también alcanza el valor del cliente en el tiempo. Quien tiene una lista de deseos activa tiene un motivo para volver. Quien dejó una reseña tiene un vínculo con la marca. Quien puede comparar productos con facilidad confía más en que la tienda lo ayuda a decidir bien. Estas son microinteracciones que, acumuladas, producen lo que la alta dirección busca: recompra, menor dependencia de la publicidad pagada y clientes que recomiendan.
La segunda mitad del argumento de la infografía suele pasar inadvertida. Al configurar las herramientas de compra obtenemos un doble beneficio: generamos experiencia para el cliente y, a la vez, recopilamos información para diseñar campañas e incentivos específicos para sus preferencias. Una lista de deseos con productos en promoción puede disparar un aviso de rebaja personalizado. Un carrito abandonado con un artículo de alta rotación justifica un mensaje de disponibilidad limitada. Una reseña positiva puede invitar al cliente a descubrir productos complementarios.
Este ciclo es lo que la consultora McKinsey describe como la expectativa creciente del consumidor. En su análisis sobre el valor de acertar o fallar en la personalización, señala que el 71 % de los consumidores espera interacciones personalizadas y que el 76 % se frustra cuando no las recibe. Sin datos de comportamiento dentro de la tienda, esa expectativa no se puede cumplir. Las herramientas de compra son, en la práctica, la fuente más barata y más directa de esos datos, porque el cliente los entrega voluntariamente mientras hace algo que le resulta útil.
El valor de ese dato depende de que llegue a donde se usa. Si la lista de deseos vive en la tienda y el equipo de mercadeo trabaja con otra base, la oportunidad se pierde. Por eso la conexión entre la tienda y el CRM es parte de la estrategia y no un proyecto aparte. Cuando el equipo comercial ve en un mismo perfil las compras, los productos guardados y las interacciones con el servicio, puede ofrecer el producto correcto en el momento correcto, por el canal que el cliente prefiere.
Mantener al visitante navegando dentro del sitio es un beneficio comercial y también de posicionamiento. Una tienda con reseñas, calificaciones y contenido generado por los clientes acumula texto único en cada ficha de producto, atiende consultas de búsqueda que de otro modo quedarían sin respuesta y reduce los rebotes de quienes llegan desde buscadores. Estas señales de interacción forman parte del conjunto de elementos que un buen programa de consultoría SEO y búsqueda con inteligencia artificial debe considerar al evaluar una tienda en línea.
Hay un matiz importante: los beneficios de posicionamiento no aparecen si las herramientas se agregan sin criterio. Un comparador lento o una página cargada de módulos que retrasan la carga perjudican la experiencia y, con ella, el desempeño en buscadores. La decisión sobre qué herramientas habilitar debe basarse en el recorrido del cliente y en el rendimiento técnico, no en la lista de funciones disponibles en la plataforma.
Una tienda no necesita todas las herramientas a la vez. Una empresa de consumo masivo que vende productos de recompra frecuente obtendrá más valor de listas de compras, recordatorios y pedidos repetidos. Una tienda de moda se beneficia de guías de tallas, reseñas con fotografías y listas de deseos compartibles. Un fabricante B2B con catálogos extensos necesita comparadores, plantillas de pedido rápido y listas de compra por cuenta. El criterio de selección es siempre el mismo: qué duda o fricción frena a los compradores de este negocio.
Un método razonable consiste en revisar tres fuentes. La primera son las analíticas de la tienda, que muestran en qué páginas se abandona el recorrido. La segunda son las conversaciones de servicio al cliente, donde se repiten las preguntas que la tienda no responde sola. La tercera son las pruebas con usuarios reales, aunque sean cinco o seis sesiones observadas. Con esa información, el equipo prioriza dos o tres herramientas, las implementa, mide su efecto en conversión y valor de pedido durante un periodo definido y decide si continúa con las siguientes. Es un enfoque gradual que evita sobrecargar el sitio y facilita demostrar retorno a la dirección.
Hay una consideración de gobierno que conviene resolver desde el inicio: quién es el dueño de la experiencia de compra. Cuando tecnología, mercadeo y operaciones deciden por separado, las herramientas se acumulan sin un criterio común y nadie responde por su efecto en las ventas. Designar un responsable con indicadores de conversión, valor de pedido y recompra, y revisar esos indicadores en el comité mensual, convierte un conjunto de funciones en una capacidad de negocio que mejora con cada ciclo de aprendizaje.
Las herramientas de compra fallan por tres razones recurrentes. La primera es la confianza. Una reseña sin moderación, una calificación que parece manipulada o una lista de deseos que pierde los productos guardados al cerrar sesión generan el efecto contrario al buscado. El Baymard Institute registra que el 19 % de los compradores estadounidenses abandona una compra porque no confía en el sitio con los datos de su tarjeta, de modo que cada señal de credibilidad dentro de la tienda tiene un valor medible. Moderar las reseñas con criterio, mostrar también las calificaciones moderadas y conservar los datos del cliente entre sesiones son decisiones de gobierno de la experiencia, no tareas técnicas.
La segunda es el uso desde el teléfono. Una gran parte de las visitas exploratorias ocurre desde dispositivos móviles, y una comparación de tres columnas que funciona bien en una pantalla de escritorio puede resultar ilegible en un teléfono. Cada herramienta debe diseñarse y probarse en el dispositivo donde más se usa, y no adaptarse al final.
La tercera es la medición. Muchas tiendas habilitan funciones y nunca revisan si se usan. Un comparador al que ingresa el 1 % de los visitantes puede ser irrelevante, o puede ser decisivo para ese 1 %, que quizá sea el segmento de mayor valor. Solo la analítica por segmento permite distinguir ambos casos y decidir con evidencia si la herramienta se mejora, se promueve o se retira.
Para el CEO y el director comercial, la conclusión es que la experiencia de compra digital es un activo con retorno medible. Atraer tráfico cuesta cada vez más, y convertir mejor al tráfico existente suele ser la inversión de mayor retorno. Las herramientas de compra actúan sobre la conversión, sobre el valor del pedido y sobre la recompra, tres palancas que el comité puede seguir con indicadores simples.
Para el director de mercadeo, el mensaje es que las herramientas de compra son una fuente de datos de primera mano. La información que entregan los clientes al guardar productos, calificar o dejar un carrito supera en relevancia a muchas segmentaciones demográficas tradicionales, y permite campañas con mensajes que responden a intenciones reales. Para el director de tecnología y el de operaciones, se trata de recordar que la robustez del back-end es el piso, no el techo, y que parte del presupuesto de plataforma debe destinarse a la capa que el cliente ve y usa.
La pregunta que conviene llevar al próximo comité es sencilla: dónde se pierden hoy los visitantes que sí tenían intención de comprar, y qué herramienta concreta resolvería esa pérdida. Una respuesta basada en datos vale más que cualquier lista de funcionalidades.
Un consultor que acompañe a un equipo de eCommerce le sugeriría comenzar por observar, no por implementar. Pida a su equipo que recorra la tienda como cliente, desde un teléfono móvil, intentando comprar dos productos que debe comparar. Anote cada punto en que haya tenido que salir del sitio, abrir otra pestaña o preguntarse si debía confiar. Esas notas son una lista de oportunidades más honesta que cualquier benchmark.
Luego revise en la analítica cuántos visitantes agregan productos al carrito y no completan la compra, y cuántos regresan en los siguientes siete días. Si el comportamiento de retorno es bajo, una lista de deseos con recordatorios es un candidato natural. Si las dudas son sobre calidad, las reseñas deben ir primero. Si el problema es elegir entre alternativas, el comparador. En ningún caso conviene lanzar todo a la vez: una herramienta por vez, con una métrica definida antes de lanzarla, permite aprender y decidir con evidencia.
ICX Consulting ayuda a las empresas a conectar la experiencia de compra digital con los resultados de negocio. Trabajamos el diseño de la experiencia del cliente a partir de los recorridos reales de compra, evaluamos qué funciones de la tienda aportan más conversión y valor de pedido, y conectamos los datos de comportamiento con el CRM para que mercadeo, ventas y servicio actúen sobre la misma información. La tecnología, ya sea Adobe Commerce u otra plataforma, es el medio para ejecutar esa estrategia.
Para mapear el recorrido de sus clientes antes de decidir qué herramientas habilitar, puede apoyarse en el kit de recorrido del cliente de ICX y usarlo con su equipo de comercio electrónico como punto de partida.
Una integración conecta sistemas internos, como el ERP, los pagos o el inventario, y es invisible para el cliente. Una herramienta de compra es una función visible que el cliente usa para decidir, como una lista de deseos o una reseña. Ambas son necesarias, pero solo la segunda actúa directamente sobre la decisión de compra.
No existe un número ideal. Lo adecuado es habilitar primero las que resuelvan las fricciones que muestran los datos de su propia tienda, medir su efecto y ampliar de manera gradual. Una cantidad excesiva puede ralentizar el sitio y confundir al cliente, de modo que el criterio debe ser utilidad demostrada y no volumen de funciones.
Compare, antes y después del lanzamiento, la conversión de las sesiones que usan la herramienta frente a las que no, el valor promedio del pedido, la tasa de regreso en siete días y los ingresos atribuibles a campañas basadas en esos datos. Defina el indicador antes de lanzar para evitar interpretaciones posteriores.
Si quiere descubrir qué le está costando ventas a su tienda en línea y cuáles herramientas resolverían esa pérdida, solicite un diagnóstico con un consultor de ICX y revise con nosotros su recorrido de compra.
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